Nos Infectamos

El pasado martes 15 de noviembre tuve la oportunidad de participar de un panel sobre la Prevención de VIH en jóvenes. Parte de mí escrito a continuación:

…Me considero defensora de los derechos sexuales y reproductivos. Por eso siempre me gusta recordarle a la gente que quienes vivimos con VIH, tenemos el derecho de llevar una vida sexual positiva y placentera, como cualquier otra persona. Que tenemos el derecho a reproducirnos, a tener orgasmos y al sexo casual consentido, sin sentirnos culpables. Cada quien es dueño y dueña de su propio cuerpo, y tiene la libertad de hacer con él lo que le plazca de manera informada y saludable. Así mismo como el deber, la responsabilidad y la dignidad, de tomar el control y empoderarse sobre su sexualidad, su salud sexual y reproductiva.

Te infectas tú, no te infecta él, ella, la otra o aquel. Te infecta la doble moral, la falta de conocimiento y educación, la exclusión y el prejuicio. Nos infectamos porque el sexo sigue siendo asociado con algo llamado “pecado”, porque sigue siendo un tabú. Nos infectamos porque usamos más nuestros teléfonos para estar en Facebook pendiente a lo que publico la de al lado, que para buscar información. Nos infectamos porque es más fácil ir a comprar cervezas que ir a comprar condones. Porque es más fácil sentirse ofendido, que tomar acción. Es más fácil irse a la playa el día libre, que ir a realizarse una prueba de VIH y otras ITS. Nos infectamos porque nuestros cuerpos siguen siendo sometidos por el fundamentalismo, y fundamentalistas siguen teniendo cabida en nuestras políticas públicas.

Nos infectamos porque las mujeres seguimos dejando nuestra propia salud para lo último. Por creer que la que hace con su cuerpo lo que le venga en gana, con quien y cuando le venga en gana, es la “inmoral” y es la que se va a infectar. Porque nos enseñaron que el amor es ciego, y que al marido no se le pide la prueba de VIH, porque el amor confía ciegamente. Nos infectamos porque creer que la juventud está perdida, algarete, que no puede tomar sus propias decisiones y que no tienen el derecho a la autonomía.  Nos infectamos porque algunas drogas son ilegales y por criminalizar a quien las consume. Nos infectamos porque a veces una trabajadora sexual no comprende que con quien tiene mayor posibilidad de infectarse es con su pareja estable con la cual no usa condón que con el cliente con quien si lo usa. Porque ellas también son criminalizadas y no tienen acceso a una buena salud sexual. Nos infectamos porque las mujeres trans son invisibilizadas aun dentro de la comunidad LGBTQI y no logramos atender ni comprender sus necesidades específicas. Porque son excluidas institucionalmente. Nos infectamos porque las personas migrantes muchas veces tienen miedo de ir a recibir servicios de salud. Porque también se lo niegan.  Nos infectamos porque los hombres que tienen sexo con otros hombres, siguen siendo vistos como aberrantes, “pecadores”, contra natura y torcidos. Porque aún no comprendemos la diversidad sexual y placer del sexo anal.

Nos infectamos porque creemos que somos la excepción y que “a mí no me va a pasar”. Nos infectamos porque vivimos en una sociedad capitalista que explota, hipersexualiza y desvaloriza nuestros cuerpos. Donde está bien ver carteles gigantes que hablan del aumento de senos en las carreteras, ver sexo en la televisión, y que en una de las avenidas principales del área metro hayan más moteles que escuelas. Donde el sexo es un chiste, mientras que la educación sexual de calidad, basada en evidencia y con perspectiva de género es vista como parte de una “agenda oculta”.

Porque la homofobia, el racismo, la xenofobia, el patriarcado, la heteronormatividad y lo binario, crea las condiciones para que nos infectemos. Nos infectamos porque no somos vistos y vistas como seres completos, holísticos y sexuales, y que los determinantes de la salud no inciden en nuestra sexualidad. Te infectas por tus prejuicios y tu sistema de creencias. Nos infectamos porque no somos capaces de identificar nuestros privilegios, nuestras vulnerabilidades y nuestras precariedades. Por qué no sabemos salir del ciclo de violencia, porque no tenemos las herramientas, porque no sabemos ni como ejercer nuestros derechos. Nos infectamos por pensar que esto es problema de unos pocos.

Nos infectamos porque no importa cuanta educación sexual y prevención tengamos, a mí, que vivo con VIH,  me continúan echando mayor responsabilidad al momento de tener relaciones sexuales.  Porque es más fácil señalarme a mí y responsabilizarme a mí, que asumir el control de tu salud y de tu sexualidad.

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