Quiero que me mires

No tú que me lees, porque virtualmente seria complicado. Pero si pienso que eso es lo que hay en la cabeza de aquellos hombres que te ven en la calle y te pitan como si fueras perra, o te gritan “¡hey!” al menos 7 veces antes de que te veas obligada a mirar para que paren, solo para que te digan “hola” o te hagan una seña con la mano, como si realmente fueran seres irresistibles de mirar. Desde que tengo senos, sufro de este mal, o sea, ya son 10 años escuchando todo tipo de comentarios, porque NO son piropos, mirando todo tipo de gestos e insinuaciones, sintiéndome completamente vulnerable, porque si les grito “hijo de puta” o les saco el dedo, soy una malcriada o me arriesgo a ser agredida. Si en algún momento me cansara, de una muy mala manera, y decidiera asesinar al primer hombre que venga a decirme “arroz que carne hay”, sin duda iré presa, y en el funeral de aquel tipo la gente diría “tan bueno que era”. Suena extremista, pero es que no es lo mismo que un conocido te diga “adiós” a que un desconocido en la calle te diga “adiossssssssss”, como si con el exceso de S fueran a tocarte. Hay mujeres a las que les gusta que las “piropeen”, pero a mi no, no de esa manera, porque simplemente no me interesa escuchar tu opinión sobre el como me veo o lo que te provoca.

Recuerdo mi empleo anterior, durante casi dos años caminaba por una plaza donde el menos 10 hombres se sentaban a jugar domino, algo muy cultural aquí. De 2 a 4 veces pasaba por allí, 5 días a la semana. Dirán, pero ¿porque no tomaste otras rutas? Sencillo, no se supone que cambie de ruta para evitar ese tipo de comentario, ellos deberían abstenerse de hacerlos. Un olor a cigarrillo, sudor, a veces alcohol y siempre macharranería, al menos un “piropo” escuchaba, en los cuales se referían o a mi color de piel o edad, sin contar las miradas o los hombre que venían después vendedores de frutas y viandas. Me miraba contantemente para ver si tenia algo por fuera, pero no, nunca ande desnuda. Esto lo único que me provoca es repulsión, y no quiere decir que no me sienta atraída por los hombres, pero tampoco soy un pedazo de carne ambulante en espera a ser devorada por algún predador.

Hace una semana tuve una de las experiencias mas incomodas en relación al testeo de VIH. Le estoy haciendo la prueba de VIH  a un señor en sus 40 y tantos, y dentro de la conversación el me dice que nunca tendría una relación con una mujer VIH positiva, ni sentimental ni sexual. Claro, él esta en todo su derecho de escoger con quien desea tener una relación, sin embargo en su manera de hablar y las palabras que utiliza noto cierto prejuicio. Mi deber como mujer VIH positiva, es dejarle saber que nosotras también tenemos el derecho a escoger y establecer una relación, tanto sexual como sentimental, independientemente de nuestro seroestatus. Luego de esto, el comienza a utilizar los términos, si es que así se pueden llamar, de “limpia” para quien es negativa, por ende “sucia” para quien es positiva. No es necesario que verbalices la palabra “sucia” para saber que a eso te refieres cuando en una conversación el ser negativa es lo que significa estar “limpia”. El tipo continuo hablando cada vez mas despectivamente y ni siquiera después de yo comunicarle lo incomoda que me hacia sentir con sus palabras ya que yo era, y soy, positiva, dejo de usarlas. Cuando se fue, tuve que tomarme unos minutos para llorar y sacármelo, por que esta brutal que después de todo el trabajo y tiempo que una lleva brindando información, tenga que aguantar a este tipo de personas, sin poder decirle lo que se merece, insultarlo o botarlo, pues es tu trabajo lo que se pone arriesgo.

Continuando por la misma línea, de lo anterior, durante la semana, me lo encontré por la calle. La primera vez, me saluda, yo no me detuve, pero él continuó hablándome. Me pregunta “¿vives por aquí?”, luego me dice con voz autoritaria “Yo vivo allí arriba, ¡mira! Pa’ cualquier cosa oite”. Cuando volteo, me da una mirada de arriba a  bajo como quien diría “yo se lo tuyo”, con la seguridad de que me esta ofreciendo una oportunidad única, que para mi deben ser escasas, mientras se acomoda el pantalón agarrándoselo por la correa, como en símbolo de que esta listo, ese bendito gesto que me parece macharrán. No se si todas estas impresiones fueron reales, pero así lo percibí yo. La segunda vez, hace dos días, lo vi otra vez y en esta ocasión cambie de ruta. Tuve que caminar unos minutos mas y para completar llovió. Fue completamente innecesario que yo me tuviera que mojar solo para evitar ver a este tipo. Pero no supe que otra cosa hacer, aunque mi mentalidad feminista, me dijo “lo puedes enfrentar”, mi instinto de supervivencia me llevo a tomar el otro camino…

2 thoughts on “Quiero que me mires

  1. IMPRESIONANTE, el poder leer este tipo de escrito que de una u otra manera me indigna saber que en nuestros pueblos exista el tipo de persona que cree que por su estatus, posición, u otro crea superior a los demás seres humanos… Realmente nos quemamos analizando cuando sera el día en que la humanidad tenga presente que verdaderamente lo único que no se puede medir es nuestra identidad, nuestra dignidad y principios…Comprender que los seres humanos nos debemos a nosotros mismos y que mi derecho culmina donde inicia el del otro…Nuestra existencia cada dia se agota por este tipo de actitudes, solo nos queda en seguir la lucha constante de igualdad y que las organizaciones sigamos propagando el mensaje de una vida mejor……………

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