“Gracias por esto”

Este fin de semana fui iniciada en la Orden del Manicato, un programa de liderazgo, servicio, aventura y amistad. Tuve la oportunidad, y me di el permiso de compartirme con adolecentes que, aun que en varias ocasiones me sacaban de mis cabales, me enseñaron el verdadero significado de escuchar generosamente y ver mas allá de las palabras. Además conocí a varios adultos que están bien comprometidos con ser el cambio. Desde hace mucho vengo haciéndome el cuento de que “soy simpática pero no amigable” y nunca me había sentido tan bien al probarme que estaba equivocada. La cuestión es que soy bastante limitante, tengo barreras las cuales no puedes pasar sin mi permiso y si las pasas, no te ira muy bien. Por tal razón, se me hace un poco difícil hacer amistades verdaderas, y que ni se hable de novios. Desde hace varias semanas vengo practicando el ser sociable, en la universidad, y ahora durante este fin de semana con más de 50 personas, y soy honesta, se siente muy bien.

En un principio se me hiso un poco incomodo, porque el joven a mi lado era mas amigable de lo normal. Luego me entere que el antes era un chico tímido y para el fue un proceso dejar a un lado la timidez. Me sentí mal porque yo no estaba sirviéndole de apoyo, y ahí cuando me detuve a observar que estaba haciendo y donde me iba a llevar mi comportamiento. Además, pude ver que mi carácter es más fuerte de lo que conocía.

El lugar, mágico. Cucubanos brillando por doquier. Extrañaba el manto de estrellas que por la contaminación lumínica se ensucia y ya casi no se ven. El  lago, sereno. Los arboles transmitiendo su energía. Antes de acostarme vi una estrella fugaz, mi deseo, que mi proyecto se haga realidad. ¿Cuál proyecto? Desde que llegue de mi viaje a Washington (del cual pronto les contare), se me ha metido en la cabeza la idea de crear una red. Una red, una coalición, colectivo, lo que sea, que una a los jóvenes VIH positivos para enrolar y educar  a la juventud sobre el VIH. Ir a las escuelas, universidades, comunidades y compartir nuestra experiencia. Hacer mucho ruido y llamar la atención de la sociedad tan discriminatoria. Declare que en dos años esto estaría creado, y confío en que lo lograre.

Una compañera y yo tuvimos la encomienda de presentarnos al grupo, pues a pesar de trabajar con la organización que creo este proyecto de la Orden del Manicato, la gente no nos conocía. Llame a todo el grupo antes de comenzar con el cierre del fin de semana, y allí nos presentamos. Dije una vez más mi nombre, cual era mi trabajo y explique mi relación con mi declaración, la cual dije el primer día. Me di cuenta que cuando hablo del VIH me voy en automático, y dejo de pensar antes de hablar y simplemente hablo. Tal vez porque este nerviosa o porque las palabras vienen del corazón, no lo se. Cuando estoy repitiendo mi declaración, escogí decir el porque eso era muy importante para mi. Una vez dije “yo tengo VIH”,  otra compañera grito “¡eso!”. La mire y todos comenzaron a aplaudirme. No me di cuenta que el decir abiertamente que tengo VIH en un grupo de mas de 50 era un acto de valentía. Yo no sentía que eso ameritaba un aplauso, pero igual me llego y se me aguaron los ojos.

Normalmente manejo muy bien la reacción de la gente, pero lo que me hizo llorar, fue que al terminar de hablar, la ultima persona que me abrazo, me susurro al oído; “GRACIAS POR ESTO, YO TAMBIEN TENGO VIH”…

Esta persona, a quien no habia notado durante todo ese tiempo, realmente me hiso llorar, me cogió de sorpresa. No me lo esperaba, irónicamente pensaba que era la única. Llore por la situación. Su voz estaba entrecortada, tenía un nudo en la garganta. Me abrazo muy fuertemente, como si fuera a la primera persona con VIH que abrazaba. No fue capaz de hablar conmigo a solas, tal vez no era necesario, pero por su voz, tal vez no quería que sospecharan, y me lo confirmo el echo de que por el resto de actividad, ni si quiera contacto visual estableció conmigo. Ese abrazo me dijo mucho, por mas empáticos, comprensivos y solidarios que puedan ser con nosotros, sentir a una persona con quien identificarse, que tal vez tenga los mismos problemas que tu, que posiblemente ha sufrido lo mismo que tu, abrazar a una persona que esta exactamente en tu lugar…

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