¡ALERTA!

ImageRealmente esto que voy a compartir, nada tiene que ver con VIH, pero definitivamente es algo que todos deberían saber. Es cierto eso de que nadie asienta por cabeza ajena, lo acabo de confirmar. Hay veces que estamos consientes de que cosas que ocurren, pero pensamos que son cosas que ocurren afuera, y que no hay forma de que le ocurra a uno. Pero la realidad es que son cosas que pasan dentro, fuera, arriba y abajo, y que están más cerca de lo que tu esperas.

La semana pasada conocí a un chico por la aplicación Badoo. Apenas la utilizaba pues eso de conocer personas por internet, desde que no uso MySpace, no me llama la atención. Después de varios días de mensajes, pensé que podría darle mi número de teléfono. Solamente para textiar, porque no sentía la confianza suficiente como para hablarle. Puedo agradecer, que en la bendita aplicación, solo estaba mi apodo, mi edad y tres fotos mías. Nada más que el lugar donde estudiaba, compartí con él, las conversaciones no fueron nada personal por aquello de no compartir mucha información, porque en este país está el listo y el loco que hace orilla.

Mientras espero en el pasillo frente al salón a que comience la otra clase, me llama. Me dice que está cerca, que si nos podíamos ver. Yo de primera instancia dude, pero como la insistencia no me pareció sospechosa, accedí. Deje mi bulto con mi laptop, ipod, y otras cosas de valor arriba en el salón, por si acaso. Le digo que me espere frente a un lugar de comida rápida que siempre está lleno, pues creí que era mejor en un lugar con mucha gente. Baje y cuando lo veo, no se parece tanto al de las fotos, pero pensé que por fotos nadie es exactamente igual, así que no me alarme tanto.

La cuestión fue, que no pasaron ni tres minutos de conversación cuando el chico me arrebato el teléfono de las manos y salió corriendo. ¡Fue como un celaje! Apenas lo vi, y venir mucho menos. ¡Me llamaron para robarme! ¡Me quede paralizada! ¡No podía creer lo que había sucedido, no podía creer que me estuviera sucediendo a mí! ¡Por primera vez me sentí victima! Me sentí tan impotente, tan ingenua, tan inútil, de nada me valieron las precauciones que tome. Nunca me habían cogido tan pendejamente.

Tenía tanto coraje que me fui de la universidad directo al cuartel más cercano. Hice la querella para poder reclamarle al seguro, y hasta agentes de la división de robos llegaron a entrevistarme. Ellos me dijeron todo lo posible para que yo no siguiera adelante, “es un proceso largo y tedioso” y “casi nunca se logra hacer nada”. ¿Se supone que ellos están ahí para servir no? Decidí continuar con el caso porque me pareció que estaba fríamente calculado, como si ya lo hubieran hecho antes, y seguramente lo seguirán haciendo. Pienso en aquellas mujeres a quienes se lo habrán hecho, tal vez les habrán robado más cosas, y quién sabe si hasta hecho daño!! A uno le vienen tantas cosas a la cabeza, que lo único que le puedo decir es que

¡TENGAN MUCHO CUIDADO DON LAS REDES SOCIALES! ¡COSAS COMO ESTAS PASAN TODO EL TIEMPO Y A CUALQUIERA!

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